Laboratorio de dimensionado analógico

Dato es a medir, como información es a comunicar, como conocimiento es a entender. Y entender es, en esencia, el resultado de encarnar dichos datos a la propia experiencia a través de un lenguaje. 

Millones de sensores datifican todo lo cuantificable, generando un archivo digital sin precedentes analógicos. Estos datos alimentan un sistema multidimensional, tan intrincado, complejo y veloz que el cerebro humano, a menudo, ya no es capaz de imaginar. Cuando las máquinas son responsables del archivo y determinan el acceso a la información que contiene, se convierten mediadores activos de todo proceso de narración, edición y aprendizaje. ¿Cuál/es son los fin/es del archivo? ¿Quién determina los criterios de almacenaje y tratamiento de la información? ¿Cuál/es son los rol/es del humano en este contexto?

Frente a las nociones de utilidad, replicabilidad y productividad dominantes, los procesos llevados a cabo en Skeens (2019) y el Laboratorio de dimensionado analógico (2020) son un campo de pruebas para explorar esas y otras cuestiones relacionadas con el habitar digital desde lo improductivo, lo subjetivo, lo emocional y lo estético. 

  • Los datos no son conocimiento. El conocimiento es experiencia. 
  • La experiencia es subjetiva, contextual, íntima y anti-universal. 
  • El contexto es imprescindible, fuera de él los datos son irrelevantes o equívocos.
  • Los datos serán significativos para el humano en tanto que le permitan construir y narrar historias. 
  • La labor humana será la de transformar los datos en elementos relevantes para su propia experiencia.

LABORATORIO DE DIMENSIONADO ANALÓGICO

Data extracted from Instagram and Facebook. Digital print on paper.

© Elisa Cuesta, 2020